Y finalmente lo conseguí, después de tanto tiempo perdida entre las sombras, bueno yo más bien diría que una vida entera, me he encontrado. Creo que al fin después de años y años, mi vida tiene algún sentido, y aunque este sea caótico para mí tiene un equilibrio y una entereza digna de mención aunque el resto del universo pueda ver solo una inestabilidad caótica. Amo la vida, porque aunque sea odiosa en muchas ocasiones siempre nos sorprenderá cuando menos lo esperemos y sin duda, se que lo llevo repitiendo mucho últimamente, pero si no lo hubiera vivido directamente en mi piel, no insistiría en ello.
La clave está en la receptividad, me he pasado mucho tiempo siendo pesimista y no porque quisiera serlo, porque sin duda el optimismo y la sonrisa son signos que siempre me han acompañado, pero la adolescencia es una época difícil y yo siento que tarde muchísimo en salir de ese vacío profundo que te provoca, esos cambios y esa búsqueda de un camino.
Hoy hay adoquines amarillos donde ayer no había mañana, se que los adoquines amarillos son solo creados en nuestra imaginación, pero no me importa vivir un mundo soñado, porque sin sueños no merece la pena vivir, y prefiero caminar sobre el cielo y cumplirlo en la tierra, que pasarme la vida con pies de plomo peor observando el cielo como algo inalcanzable.
El sendero se hace claro y conciso después de años perdida en la niebla, y es que aunque no sepa que será de mi futuro, aunque no se en que trabajaré, como será mi vida. Si que se por donde quiero empezar, y los principios sobre los que quiero llevar mi vida. Y es por eso que me siento completa porque no hay nada más importante que mostrarse receptiva al mundo que te rodea, fue así como sin querer descubrí que en málaga hay una cafetería donde los martes por la tarde recitan poesía. Si bueno este encuentro fue un día curiosos, estaba hablando con un amigo sobre conversaciones de carácter existencialista, lo cierto es que hoy no recuerdo que era, pero si que disfrutaba con ella. Si hay conversaciones que me gusten son las de dos tipos, las de corte informativo, es decir adoro hablar con gente que sepa más que yo, que me muestren libros que no he leído, películas de autor que no he conocido, música con la que no me he deleitado. Por desgracia esto es difícil de encontrar, no porque yo se aun genio o una persona de gran cultura, lo cierto es que me doy a mi misma mucha rabia porque siento que no he leído todo lo que podría haber leído, que cada día que pasa es crucial y que a cada día andado son horas de lectura y aprendizaje desperdiciado, ojala existiese la habitación del tiempo de Dragonball, me encerraría con toneladas de libros películas y cuando saliese no habría pasado ni un solo minuto y podría alternar lectura y cine con peripecias suicidas de la vida como hacer viajes sin ningún sentido o destino aparente, o actividades de riesgo.
No se, realmente no vivimos la vida no nos culturizamos, mi cuarto está tan atestado de lectura que tengo que poner nuevas repisas ya, hay libros que incluso tengo apilados, pero es como si no fuera bastante, ni siquiera he pasado la punta del iceberg en la cultura literaria o cinéfila, y cuando hablo de cine, no hablo de los estrenos de cartelera, que aunque haya películas de mención sin duda son las menos, hablo del verdadero cine que es difícil de encontrar pero maravilloso cuando te deleitas con el, o las melodías de grupos que por presupuesto o ideologías ni siquiera han visto la luz. Aprovecho para felicitar a Vetusta Morla, a los cuales comencé a oír cuando ni siquiera tenían videoclips. Y animo a que salga a la luz el grupo Versatile, del cual me ha enamorado. Que lástima no haberlos visto el día 27, realmente tenía pensado ir a ese modesto pub de Murcia solo para dejarme embriagar por sus notas y sus letras.
Vaya! Como se me ha ido, volviendo al autobús la situación fue un miércoles o un jueves, sobre las 8 y media de la tarde volviendo a la casa de mi hermano, una señora de unos 65 años se da al vuelta y comienza a comentar lo que estábamos hablando, no era la típica mujer mayor que suelta paparruchadas solo por mantener una conversación. Quizás sea un poco misógina pero odio a los desconocidos que comienzan a hablar de idioteces solo por tener un contacto humano, ¿incómodo silencio?. Bendito silencio, siempre me mantengo, o lo intento, al margen de ese tipo de conversaciones sin sentido, es solo desperdicio de saliva.
Bueno pues esta señora resultó ser poetisa aficionada y nos invitó a acudir allí donde se reunían los martes por la tarde para recitar, por si sencillamente queríamos escuchar o incluso participar. Sin duda me sentí transportada a aquellos poetas que se reunían en cafés solo para tener conversaciones donde inteligencia y sentimientos se fusionan en un mar de existencialismo. Amada cultura tan despreciada y exiliada en esta España sucia y desgastada, de la cual ya uno llega a dudar si frotando se le podría llegar a sacar brillo.
Pues desde hace unos meses he tenido un par de situaciones como esas con la poetisa aficionada, y me encanta que si sabes observar, o mejor dicho, estás abierto a lo que te entra, descubras mundos maravillosos. Cualquiera ante la primera palabra podría haber pensado que era una vieja loca y haber pasado de ella, o haber estado hablando de tonterías y ella nunca se habría girado, o haber hablado de cosas tan banales que nunca se hubiese descubierto quién era ella y que ese lugar existía, cualquier cambio de reacción o situación habría llevado a que no se cumpliese esa situación y por tanto ese día no habría obtenido esa gran satisfacción…
… Abrámonos, a las posibilidades, a las oportunidades, al mundo, a la vida… Di “SI” a la vida…
-El hombre sabio querrá estar siempre con quien sea mejor que él.
PLATÓN
- No hay perfección sin esfuerzo. Los mediocres jamás cosechan rosas por temor a las espinas.
JOSÉ INGENIEROS
- Durante mi segundo año en la escuela de enfermería, el profesor nos hizo un examen sorpresivo. Contesté las preguntas con seguridad, hasta que leí la última “¿Cuál es el nombre de pila de la mujer que hace la limpieza en la escuela?”. Pensé que se trataba de una broma. La había visto varias veces pero ¿Porqué habría de saber yo como se llamaba?. Dejé en blanco el espacio para responder a la última pregunta, y entregué el examen. Una alumna preguntó si la última pregunta contaría para la calificación. Indudablemente – contestó el profesor. En su vida profesional conocerán a muchas personas. Todas son importantes y merecen su atención y consideración, aunque lo único que intercambien sean sonrisas y saludos. Jamás olvidaré esa lección. También averigüé que la dama encargada de la limpieza se llamaba Dorothy.
JOANN JONES.



